Dirigida por el recordado Óscar Catacora, Wiñaypacha (2017) no solo marco un hito al ser la primera película peruana grabada íntegramente en aymara, sino que se consolidó como una de las obras cinematográficas más contemplativas y potentes de nuestra historia reciente.
La historia nos sitúa a más de 5,000 metros sobre el nivel del mar, donde Willka y Phaxsi, una pareja de ancianos octogenarios, enfrentan la aridez del clima, la nostalgia y la constante espera de su hijo emigrado a la ciudad. Con una propuesta estética impecable basada en planos fijos y una composición visual que rinde tributo a la majestuosidad de los Andes, Catacora logra que el entorno natural sea un personaje más.
Más allá del retrato técnico, Wiñaypacha funciona como un espejo incómodo sobre el abandono de la tercera edad, la migración juvenil y la desconexión con nuestras raíces originarias. Una joya imprescindible que todo apasionado del cine nacional debe analizar.

